Ez bultza egin!

¡Callarse!

Marixe Ruiz de Austri Arexolaleiba

“Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo” Wittgenstein, L. (1961). Tractatus Logico-Philosophicus

El cuerpo se ha despertado en silencio, no ha hecho el menor ruido. Ha puesto un pie en el suelo de losas frías, pisando grietas que aún resuenan voces del pasado e imponiendo su silencio. Ha creado una escena especial en la que incluso el silencio tiene su valor, así como la posición de los pies y el sentido de la mirada. El insecto que mira por el pequeño agujero de debajo de la pared también ha notado la importancia de la semiótica en ausencia de palabras.

El cuerpo recién despertado no tiene todavía ninguna máscara, ni ruido, ni sonido, ni melodía, sólo el susurro del silencio. Como si estuviera inmerso en una guerra interna, aborda el reto que se había puesto a sí mismo en una pizarra que tiene en la esquina de la habitación, empieza a escribir. No es un reto fácil, quiere desgarrar los límites del alfabeto, pero sin crear sonido, ya que duda si la música de las letras no será demasiado despiadada para los oídos más finos.

Comienza el trabajo que se ha autoimpuesto, enumerando los elementos que componen el cuerpo.

Arruga, Cara, (re)Celo, Diente, Fachada, Fluidez, Frente, Herida, Hígado, Lengua, Mano, Nariz, Neurona, Ojo, Pelo, Plasma, Puño, Saliva, Sangre, Tensión, Tiempo.
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y me abrigué con tu palabra de fuego

allí donde se ven los nudos

colectivo HARIA

“Oh, girls just wanna have fun (girls, they wanna, wanna have fun, girls wanna have)”

Cindy Lauper

Me pongo a escribir este texto en movimiento, sobre una bici estática, en un cuaderno de notas desordenado donde se mezclan referentes. Mi texto tiembla y las palabras aparecen confusas, algunas se perderán. Estas palabras están formadas por líneas, formas básicas para construir estructuras. El juego con la línea nos permite generar diferentes patrones, texturas, formas y deformaciones.
Otti Berger, artista textil encargada del taller de tejido en la Bauhaus entre 1931-32, decía que lo textil, además de ser visual, tenía que ser táctil. Abogaba por una textura visual que fuera interdependiente entre los dos sentidos. En este proceso, la intimidad de la textura tejida aparece, desde los márgenes, para situarse poco a poco en un espacio común, un lugar expositivo, donde se propone el hacer desde la práctica, entretejiendo con aquello que tenemos, situándonos, siempre, en relación al otro. Reivindicando la exposición como principio. Alterar el orden de lectura, comenzar desde lo último y volver al inicio. El dispositivo de la sala propone un alto en el camino, en él confluyen diferentes afluentes que desembocan en un lugar común, en un algo diferente. La intimidad del proceso creativo se vuelve pública, se expone y se libera de la atadura de su procedencia para pasar a ser un significante en relación con otros, un párrafo que es a la vez parte y todo de un relato.  ¿Cuál será el verso y el anverso de una exposición? La cara a y la cara b, el proceso y el resultado.
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itzuli barik

itzuli barik

iraitz agirre

Muros. En 1989 fue derribado uno de los muros que dividía Europa. Según el relato de la historia sin retorno, este acontecimiento marcó la transición de un mundo bipolar a otro unipolar. Pocos años después, visitamos un museo de arte contemporáneo de un país limítrofe, en el que nos topamos con una sala repleta de cuadros monocromáticos. Había un cuadro de color rojo. Uno de color verde. Otro de color azul. Bajo el cuadro de color negro se podía leer el siguiente rótulo en inglés: únicamente su autor/a sabe qué se oculta tras este cuadro. A su lado había un extintor, y nos preguntamos si aquel elemento también formaba parte de la colección del museo. Hay que reconocer que salimos con una sonrisa maliciosa en los labios, sin comprender nada pero creyéndonos capaces de hacer algo así.

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