ehizalerroak

Desde una óptica productiva, ehizalerroak podría pensarse como una colección inacabada de fracasos. Quizás por haber pretendido enlazar una serie de coordenadas inexistentes. Acaso por una persistencia inconsciente alimentada por el extraño placer de estar en permanente búsqueda. Puede que por no haber llegado a concatenar una secuencia lógica de acontecimientos (presa rodeada, presa en punto de mira, presa abatida, trofeo). El hecho de saber inalcanzable al objetivo, sin embargo, aumenta el deseo de búsqueda. ¿Cómo intervenir en la tragedia? 

Pintura. Fuego. Humo.

Fotografía. Cartografía.

Anotaciones. Fotogramas.

A intensidades variables, la lógica acumulativa funciona. Partir solos, volver acompañados. Desviarse y encontrar símiles. Devoluciones que expulsan territorios. Formas en ensayo, pospuestas para siempre. Si el diario se hiciera carne habríamos de cazarlo. A lo lejos, observamos líneas de acción, materiales, agencias. Son nuestra presa. Y pensamos: debe de existir algún modo de llegar a ellas sin hacer el camino hacia ellas. Entretanto, seguimos pensando.